No hay ninguna receta que nos diga si debemos o no ir al psicólogo o qué momento es el adecuado. Tomar esa decisión es única y exclusivamente tuya. Es importante que cuando decidas ir estes abierto a trabajarte, a escuchar y a participar de forma proactiva en tu proceso.
Todos en algun momento de nuestra vida podemos pasar por situaciones, desafíos u obstáculos que nos hacen sentir mal, en ocasiones el sufrimiento o la ansiedad son tan intensos que tiene consecuencias en nuestro día a día. Puede que esté lidiando con el estrés del trabajo, con problemas en la pareja o con otros seres queridos o simplemente con pequeñas dificultades del día a día. En esos momentos es fácil que nos cueste dar un paso atrás y poder ver las cosas o la situación desde otra perspectiva. Quizás ese es uno de los momentos donde tú puedes necesitar acudir a terapia.
Veamos algunas otras situaciones en las que también cabe la posibilidad de que necesites acudir a terapia:
- Estas experimentando síntomas de depresión, ansiedad o estrés crónico.
- Sientes malestar emocional pero no sabes identificar el porqué.
- Tienes problemas para conciliar el sueño.
- Presentas dificultades para gestionar la ira u otras emociones
- Te sientes muy vulnerable
- Experimentas sensaciones de vacío interno
- Tienes dificultades para comunicarte con los demás
- Ya no disfrutas de cosas que antes te gustaban
- Quieres cambiar algo en tu vida y no sabes por donde empezar
- Presentas cambios de humor muy variables sin ningún sentido
- Te sientes perdidx
- Hay situaciones quete superan y no te quitas de la cabeza
- Tienes dificultades en las relaciones con los demás.
- Sientes que hay heridas del pasado que no has sanado
- Tienes miedos o inseguridades
Las psicólogas o los psicólogos pueden ayudarte a identificar el origen del malestar y del problema, entender que mecanismos favorecen que se mantenga el problema, así como encontrar aquellas herramientas que te puedan ayudar.
Pese a todo lo mencionado, tampoco es necesario estar pasando por alguno de estos momentos para acudir a terapia. También podemos querer crecer personalmente, mejorar nuestro autoconocimiento o trabajar nuestra inteligencia emocional.